Monterrey de nuevo amanecía encerrado entre nubes oscuras en aquel domingo de invierno, destinando a los habitantes de la ciudad a quedarse encerrados a tomar café, prender la calefacción y ver la televisión.

Sólo los más osados o los que por necesidad tenian que salir del umbral de su casa, se aventuraban a perder el equilibrio en banquetas resbaladizas,  y a terminar con orejas rojas y  resfriado de una semana.

Pero en el Barrio Antiguo se escuchaban los pasos de una mujer que, en botas de plástico , bufanda, sombrero para la lluvia y paragüas color morado, desafiaba las miles de pequeñas gotas que se alojaban en su chino cabello.

Con olor a melocotones recién lavados y piernas que parecían demasiado frágiles,  caminaba con brazos abiertos, ojos cerrados y una sonrisa, tarareando una canción inentendible, dando repentinas vueltas sobre ella misma y brincando en todos los charcos encontrados a su paso.

Las pocas miradas que se cruzaron con ella pensaron en locura, borrachera, drogas, falta de atención de los padres, poca moral, definitivamente una perdida…

Pero cualquier descripción de aquella extraña figura quedaba corta.  Ella sobrepasaba a la ciudad y sus habitantes, a la molesta llovizna, a la soledad  escondida no solo en aquel cielo plomizo sino también entre los cobertores que en ese momento cubrían a las personas dentro de sus casas.

Ella solamente podría entenderse después haber experimentado lo que es elevarse sobre campos de girasoles y tocar sus pétalos con la punta de los dedos; una vez que se hubiesen recorrido laberintos con hilos de colores como guias y después de quemar miles de palabras de amor para calentar el corazón de los abandonados.

Nadie más la volvió a ver después de ese domingo gris. Las conclusiones, las leyendas, los mitos surgieron en las bocas de los habitantes de Monterrey. 

Lo cierto es que Ariadna nunca reapareció porque encontró la salida a su laberinto.

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sin título

mayo 25, 2008

lluvia by warein.holgado

Foto: “lluvia” de warein.holgado

A Diana, mujer que ilumina mis días.

Ella se adentró en aquellos recovecos oscuros de su corazón, buscando respuestas concupiscentes para saciar esa maldita hambre de besos y abrazos que siempre la sorprendía, sobre todo en días lluviosos o cuando las aves emigraban a lugares menos fríos.

Ella, con manos cálidas acariciando un mejor destino,  regresó de la nada para construir más allá de los muros que la aprisionaban, entendiendo que los deseos morían aplastados por la furia de vanidosos dioses pero sabiendo  que al levantar torres de Babel lograría llegar a tocar nubes y los rayos del sol iluminarían sus párpados.

Así que caminó por sinuosos rumbos, en un viaje cargado de anhelos dormidos dentro de una bolsa rota, llegando hasta aquel lugar donde los girasoles no duermen nunca y los latidos evocan sonidos esenciales para dar vida a colibries y hacer llover pétalos multicolores.

Fue ahí donde sonrió por primera vez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

cafeinfinito1.jpg

FOTO DE ADRIANA CAMPUZANO

http://www.flickr.com/photos/milesdeestrellas/

Los siguientes son dos cadáveres exquisitos encontrados apenas ayer entre miles de cosas guardadas en el closet de mi cuarto.

Me han gritado en la cara que quieren salir a la luz y es por eso que aquí los redacto, para no olvidarlos y sobre todo para seguir nutriendo los lazos de amistad con Aurelio Green (coautor de ellos junto con el Tal Sr. H) y con el Café Infinito de Monterrey N.L. (lugar donde fueron concebidos estos exquisitos cadáveres entre el 2000 y 2001).

OCIO

Salir por dentro es,

existir en letras azules, en quebradizas líneas de llanto,

en vuelos de pájaros al anochecer.

Porque el mundo me deja volar,

y las lágrimas me llevan al mar,

donde están olvidadadas las circunstancias

y los sueños surgen entre la arena,

deformes sueños que se clavan en la duda,

ilusiones que se desvanecen en la nada (¿o en el todo?)

El todo… el todo…

La nada… la nada….

NO OIGO

Oí la voz del sueño

entre la magia del olvido

y los pesares de los días.

¡Divertido sueño de hormigas!

luz equívoca de formas,

ventana rota de mi alma

que desvanece en carne el sueño.

Tapé mis oídos y huí

finito y agotado

a contar las gotas de lluvia

…en rededor a tí.

El caos y la lágrima

junio 10, 2006

A Bretón(aunque ya muerto en cuerpo, mi estimado André nunca lea estas palabras por vivir en el rincón más lúcido de la inconciencia colectiva dedicado a leer únicamente nuestros sueños más perversos) en la existencia de los seres de la noche, en el transcurso de los días y de las vías del ferrocarril, en el perfil de los postes y la venida del tren a través del túnel, ahogándose en el humo de sus alucinaciones, llenando de vacío dentro de un paisaje rosa y florido, donde hay duendes multicolores, dragones maldecidos, tristes monedas de oro ahogándose en un charco formado por lágrimas de nubes sudorosas, exprimidas por una mano invisible para hacer caer un líquido de esperanza, pero también de pesadez, a las infames almas que posan entre una encrucijada de la que no logran salir y mientras el corazón se desgarra, retorciéndose en un círculo de luces eternas, pero al mismo tiempo efímeras, yo me encuentro aquí escribiendo de manera fastuosa y estúpida cualquier frase que llega de mi sentido y de mi pensamiento, empujadas por una fuerza extraña del azar y de la irracional razón.

sin título

mayo 25, 2006

…y resulta que cada vez que quería ir a verla el cielo se nublaba, los vientos del este, del oeste, del norte, del sur comenzaban a respirar una ventizca en la que volaban pedazos de alas de aviones a reacción nuclear, algunos fragmentos de algo parecido a piedras lunares color rojo (como en esos días en que la luna parece incendiarse), plumas de quimeras y pétalos de mandrágora gritando inconcebibles frases de dolor.

 Todos los paraguas se escondían en lo más profundo del closet y yo tenía que salir a la calle con una simple chaqueta para enfrentarme a las 250,000 gotas de agua que caían exactamente sobre mi pálido cuerpo, mientras me salían al paso hombres vestidos con trajes morados tratando de explicarme con señales que a los dragones se les había apagado el fuego interno por tener la boca abierta en el momento en el momento en que los vientos comenzaron a soplar. Y yo, mojado hasta el alma, apartaba a los hombres violentamente, pues los relojes no perdonan y siempre van más rápido cuando se mojan…

Llegaba a su puerta pero nadie abría. Tocaba con los puños, con los pies, con la cabeza, con todo mi ser para ahogar el ruido del mistral que no dejaba de repetir "se ha ido…se la llevó la soledad a lugares desconocidos, más allá del fin del mundo"….

Dada la inutilidad de seguir golpeando la desvencijada entrada de su casa, comencé a contar los paso color durazno dejados por ella en un pavimento que siempre me parecía más gris que de costumbre.Me aventuraba a seguir sus pequeñas huellas, sabiendo de antemano que el fin del mundo estaba a tan solo dos pasos del séptimo infierno, a dos cuadras de donde se guardan los secretos contados y en donde los sueños rotos se reinventan cada vez que sale el sol.

Por desgracia siempre se me olvidaban los zapatos negros de suelas amarillas y esto me hacía llorar amargamente, ya que con los pies descalzos alcanzaría a subir la escalera que baja a los abismos de la incertidumbre, pero nunca podría cruzar el camino verde olivo donde se estancan los pensamientos y las ideas se vuelven remolinos que huelen a colibrí recién nacido.

 Volvía de nuevo a casa y con las ropas escurriendo sacaba su foto de la bolsa izquierda de mi camisa para secarla, ponerla un poco al fuego, romperla en 45 pedazos y lanzarla por la ventana, esperando que se repartieran por todos los valles y las montañas, buscando extrañarla menos al tener la certeza de que ella ahora estaría en todas partes.

BERKELEY

mayo 25, 2006

He tenido el sueño más extraño de mi vida…

Soñé con miles de mariposas que salían de mi cuerpo llevándose entre sus alas a todo mi ser.

Soñé con nubes rojas y furiosas tormentas de tulipanes negros que me guiaban hacia una tumba enterrada en plumas de ángeles y donde se distinguía el epitafio: "acta est fabula".

 He de terminar mis días sin saber si fui libre o si todo está determinado…. Mi razón se contradice y me lleva a cuestas hacia la locura. Ser o no ser ya no será la cuestión. Más bien ¿somos? ¿soy?

 Y mientras el mundo termina de dar la vuelta al sol y el tiempo consume el color de mi piel, yo he de quedarme aquí a esperar, a terminar de escribir sobre este hoyo "ergo sum qui sum?"

Mayo 1998

NOTAS: "Acta est fabula" = "La comedia ha concluído". En el teatro antiguo así se anunciaba la terminación de una representación

"Ergo sum qui sum" = "Yo soy el que soy". Son palabras que Dios le dice a Moisés en el Génesis

suposiciones

mayo 25, 2006


¿y si el transcurso de las horas se limitara al vacío? 

¿y si los muertos levantaran sus lozas para respirar el fresco aire de las nubes? 

¿y si los pájaros que vuelan por encima de las olas cambiaran su rumbo hacia el corazón de los humanos? 

¿y si los diablos dejaran sus colas y cuernos y los ángeles desplumaran sus alas?  

¿y si nos abrazáramos tan fuerte que nos fusionáramos en uno y lográramos caminar hacia el atardecer sin importar si el sol nos abandona?  

¿y si llegáramos a las montañas azules del mar interno de nuestro ser y pudiéramos convertir el oro en oro y la mierda en mierda…?  

entonces, los sueños, alimento del alma, podrían darnos respuesta


					

Regresé a la puerta azul de nuevo.

Los recuerdos de pesadillas y soledad no me lo impidieron,

porque la última vez que la cerré

tus ojos quedaron marcados en mi alma

junto a la esperanza de volver a intentarlo.

Gritos de desesperación comienzan a escucharse cuando la puerta se abre

y el miedo me detiene, mientras mi corazón recuerda las heridas

de la última vez que lo destrozaste.

Y ahora te encuentro,

con tus manos blancas y la línea de tu destino borrada;

me doy cuenta que no podría vivir sin respirar tu olor

o sin que tus ideas me llenen la razón de motivos

para que las palomas levanten el vuelo.

Quizás lleguen las lluvias cuando cerremos la puerta

y entonces nuestro espíritu olvidado, que vide detrás,

podrá vivir de nuevo.

Noviembre 1998