Conjuro para enamorar

agosto 26, 2007

 

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Foto: LOST de Adriana Campuzano http://www.flickr.com/photos/milesdeestrellas/

 

Si vas conmigo al pozo

 

será para bebernos toda el agua

 

Si vas conmigo al campo

 

será para tomar de golpe al cielo

 

Si vas conmigo al fuego

 

será para encender piras de sueños

 

Si vas conmigo al mar

 

será para soltarte las amarras.

 

Si estás conmigo un día

 

será para aprehender el universo.

Yamile Paz Paredes

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FOTO DE ADRIANA CAMPUZANO

http://www.flickr.com/photos/milesdeestrellas/

Los siguientes son dos cadáveres exquisitos encontrados apenas ayer entre miles de cosas guardadas en el closet de mi cuarto.

Me han gritado en la cara que quieren salir a la luz y es por eso que aquí los redacto, para no olvidarlos y sobre todo para seguir nutriendo los lazos de amistad con Aurelio Green (coautor de ellos junto con el Tal Sr. H) y con el Café Infinito de Monterrey N.L. (lugar donde fueron concebidos estos exquisitos cadáveres entre el 2000 y 2001).

OCIO

Salir por dentro es,

existir en letras azules, en quebradizas líneas de llanto,

en vuelos de pájaros al anochecer.

Porque el mundo me deja volar,

y las lágrimas me llevan al mar,

donde están olvidadadas las circunstancias

y los sueños surgen entre la arena,

deformes sueños que se clavan en la duda,

ilusiones que se desvanecen en la nada (¿o en el todo?)

El todo… el todo…

La nada… la nada….

NO OIGO

Oí la voz del sueño

entre la magia del olvido

y los pesares de los días.

¡Divertido sueño de hormigas!

luz equívoca de formas,

ventana rota de mi alma

que desvanece en carne el sueño.

Tapé mis oídos y huí

finito y agotado

a contar las gotas de lluvia

…en rededor a tí.

Recordando a Prévert

agosto 15, 2007

 

Los zapatos de Prévert caminan por las calles del Boulevard Saint-Michel mientras sus sueños se concentran en aquella noche de 1925 que pasó con Tanguy, Péret y Duhamel.

 Estaban reunidos en  el No.  54 de la Rue du Château cuando de pronto, comenzó de nuevo la violenta  lluvia de sapos, los muertos escucharon solo lo evidente y Dios volvió a contar el final de los días.

Las palabras dejarían de ser lo que habían sido y ahora la nueva oración de la creada religión de imposibilidades se plasmaría por siempre entre  gárgolas y quimeras:

“El cadaver exquisito beberá el vino nuevo”