sin título

mayo 25, 2006

…y resulta que cada vez que quería ir a verla el cielo se nublaba, los vientos del este, del oeste, del norte, del sur comenzaban a respirar una ventizca en la que volaban pedazos de alas de aviones a reacción nuclear, algunos fragmentos de algo parecido a piedras lunares color rojo (como en esos días en que la luna parece incendiarse), plumas de quimeras y pétalos de mandrágora gritando inconcebibles frases de dolor.

 Todos los paraguas se escondían en lo más profundo del closet y yo tenía que salir a la calle con una simple chaqueta para enfrentarme a las 250,000 gotas de agua que caían exactamente sobre mi pálido cuerpo, mientras me salían al paso hombres vestidos con trajes morados tratando de explicarme con señales que a los dragones se les había apagado el fuego interno por tener la boca abierta en el momento en el momento en que los vientos comenzaron a soplar. Y yo, mojado hasta el alma, apartaba a los hombres violentamente, pues los relojes no perdonan y siempre van más rápido cuando se mojan…

Llegaba a su puerta pero nadie abría. Tocaba con los puños, con los pies, con la cabeza, con todo mi ser para ahogar el ruido del mistral que no dejaba de repetir "se ha ido…se la llevó la soledad a lugares desconocidos, más allá del fin del mundo"….

Dada la inutilidad de seguir golpeando la desvencijada entrada de su casa, comencé a contar los paso color durazno dejados por ella en un pavimento que siempre me parecía más gris que de costumbre.Me aventuraba a seguir sus pequeñas huellas, sabiendo de antemano que el fin del mundo estaba a tan solo dos pasos del séptimo infierno, a dos cuadras de donde se guardan los secretos contados y en donde los sueños rotos se reinventan cada vez que sale el sol.

Por desgracia siempre se me olvidaban los zapatos negros de suelas amarillas y esto me hacía llorar amargamente, ya que con los pies descalzos alcanzaría a subir la escalera que baja a los abismos de la incertidumbre, pero nunca podría cruzar el camino verde olivo donde se estancan los pensamientos y las ideas se vuelven remolinos que huelen a colibrí recién nacido.

 Volvía de nuevo a casa y con las ropas escurriendo sacaba su foto de la bolsa izquierda de mi camisa para secarla, ponerla un poco al fuego, romperla en 45 pedazos y lanzarla por la ventana, esperando que se repartieran por todos los valles y las montañas, buscando extrañarla menos al tener la certeza de que ella ahora estaría en todas partes.

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BERKELEY

mayo 25, 2006

He tenido el sueño más extraño de mi vida…

Soñé con miles de mariposas que salían de mi cuerpo llevándose entre sus alas a todo mi ser.

Soñé con nubes rojas y furiosas tormentas de tulipanes negros que me guiaban hacia una tumba enterrada en plumas de ángeles y donde se distinguía el epitafio: "acta est fabula".

 He de terminar mis días sin saber si fui libre o si todo está determinado…. Mi razón se contradice y me lleva a cuestas hacia la locura. Ser o no ser ya no será la cuestión. Más bien ¿somos? ¿soy?

 Y mientras el mundo termina de dar la vuelta al sol y el tiempo consume el color de mi piel, yo he de quedarme aquí a esperar, a terminar de escribir sobre este hoyo "ergo sum qui sum?"

Mayo 1998

NOTAS: "Acta est fabula" = "La comedia ha concluído". En el teatro antiguo así se anunciaba la terminación de una representación

"Ergo sum qui sum" = "Yo soy el que soy". Son palabras que Dios le dice a Moisés en el Génesis

suposiciones

mayo 25, 2006


¿y si el transcurso de las horas se limitara al vacío? 

¿y si los muertos levantaran sus lozas para respirar el fresco aire de las nubes? 

¿y si los pájaros que vuelan por encima de las olas cambiaran su rumbo hacia el corazón de los humanos? 

¿y si los diablos dejaran sus colas y cuernos y los ángeles desplumaran sus alas?  

¿y si nos abrazáramos tan fuerte que nos fusionáramos en uno y lográramos caminar hacia el atardecer sin importar si el sol nos abandona?  

¿y si llegáramos a las montañas azules del mar interno de nuestro ser y pudiéramos convertir el oro en oro y la mierda en mierda…?  

entonces, los sueños, alimento del alma, podrían darnos respuesta


					

Regresé a la puerta azul de nuevo.

Los recuerdos de pesadillas y soledad no me lo impidieron,

porque la última vez que la cerré

tus ojos quedaron marcados en mi alma

junto a la esperanza de volver a intentarlo.

Gritos de desesperación comienzan a escucharse cuando la puerta se abre

y el miedo me detiene, mientras mi corazón recuerda las heridas

de la última vez que lo destrozaste.

Y ahora te encuentro,

con tus manos blancas y la línea de tu destino borrada;

me doy cuenta que no podría vivir sin respirar tu olor

o sin que tus ideas me llenen la razón de motivos

para que las palomas levanten el vuelo.

Quizás lleguen las lluvias cuando cerremos la puerta

y entonces nuestro espíritu olvidado, que vide detrás,

podrá vivir de nuevo.

Noviembre 1998

No recuerdo cuando comencé a escribir. Me refiero a escribir en forma de creación propia, no en cuanto el aprender las letras y formular  monótonos enunciados que los maestros de mi escuela me hacía repetir hasta el cansancio.

Fue quizás en la secundaria. A principios. Tengo guardadas algunas hojas de libretas arrancadas en las que comencé a expresar ideas propias por medio de una pluma Bic color negra. Los textos son más que irrelevantes y reflejan sobre todo la desesperación de no caber en el de repente hostil mundo de una escuela marista, mixta, particular y elitista.

Recuerdo ese entorno de compañeros que solo hablaban de motos y carros, de las compras clandestinas de revistas porno baratas, de grupos irritablemente fresas como Timbiriche o Fresas con Crema y la mejor forma de ligarse a Lorena Mercado o a Mónica Casillas.

En esas épocas era alguien demasiado tímido para acercarme a una chava y sin interés en autos, así que un refugio fueron las palabras escritas como salvavidas para sobrevivir ante tales atmósferas asfixiantes muchas veces.

 Pasado el tiempo y la explosión de hormonas en mi interior, fueron de nuevo las letras las que me ayudaron a revelarme ante el espejo y definir mis ideas y ya más adelante comprendí que el proceso creativo de escribir era una manera de liberarme de fantasmas y de gritar sin tener que hacerlo, de enamorar, de dar a conocer lo que pensaba y de saberme humano.

 Es así que el viaje por la escritura personal la puedo resumir en estos párrafos, no sin decir que la influencia más grande que tuve para este acto creativo fueron los libros y los autores que los escribieron, donde pude ver que el lenguaje es la invención más maravillosa que existe en este planeta.