INVENTARIO INFINITO
mayo 30, 2010
Música de Pat Metheny para enriquecer los oídos
La Última Tentación de Cristo los jueves por la noche para mover conciencias.
Té de abril en México para días lluviosos
Té de fresa con kiwi para tardes solitarias
Espresso para leer cartas venidas de algún lugar lejano.
Café Infinito (capuchino con miel y chocolate) para endulzar el corazón
Café americano para emprender conversaciones imprescindibles
Capuchino para planear viajes a sitios reales e imaginarios
Velas sobre mesas de madera para recitar a Sabines, a Paz, a Rimbaud, a Baudelaire, a Lorca, a Artaud, a Pessoa…
Ventanas llenas de plantas y flores para favorecer la lectura de Borges, Calvino, Kafka, Poe, Cortázar, Calasso, Bretón, Toscana, Juárez…
Notas musicales, fotogramas, pinceladas, pasos de danza, gestos de mímica para enriquecer las grandes paredes de piedra e iluminar los espíritus
Intenso olor a café recién hecho y sabores a pastel de cereza, pay de queso o tarta de zarzamora para forjar amistades eternas.
Palabras, muchas palabras
Ideas, miles de ideas
Convergencias, millones de convergencias
Sueños, interminables e infinitos sueños
Por último, un sol sonriente de cerámica, al lado de la foto de un viejo también alegre, para nunca olvidar que, a pesar de todo, la vida, esa que parece transcurrir tan rápido, termina siendo INFINITA.
