sin título
mayo 25, 2008
Foto: “lluvia” de warein.holgado
A Diana, mujer que ilumina mis días.
Ella se adentró en aquellos recovecos oscuros de su corazón, buscando respuestas concupiscentes para saciar esa maldita hambre de besos y abrazos que siempre la sorprendía, sobre todo en días lluviosos o cuando las aves emigraban a lugares menos fríos.
Ella, con manos cálidas acariciando un mejor destino, regresó de la nada para construir más allá de los muros que la aprisionaban, entendiendo que los deseos morían aplastados por la furia de vanidosos dioses pero sabiendo que al levantar torres de Babel lograría llegar a tocar nubes y los rayos del sol iluminarían sus párpados.
Así que caminó por sinuosos rumbos, en un viaje cargado de anhelos dormidos dentro de una bolsa rota, llegando hasta aquel lugar donde los girasoles no duermen nunca y los latidos evocan sonidos esenciales para dar vida a colibries y hacer llover pétalos multicolores.
Fue ahí donde sonrió por primera vez.

diciembre 4, 2011 at 4:31 am
This post couldn’t be more precise…
diciembre 4, 2011 at 5:39 am
Thankfully some bloggers can still write. My thanks for this piece!!